Bloque de Obra Social de la PAH asaltado por un presunto nuevo dueño (que igual no lo es)

Monte Perdido 60bis es uno de los bloques recuperados por PAH Vallekas en el marco de su campaña de Obra Social. El bloque consta de tres viviendas. En cada una habita desde hace dos años una familia sin recursos. Todas están negociando un alquiler social mediante la Obra Social PAH. El pasado 14 de diciembre, sin previo aviso ni mediación alguna, el edificio fue asaltado por personas que declararon ser los nuevos propietarios del edificio. Los asaltantes cambiaron la cerradura de acceso destrozando y sustrayendo todos los dispositivos de seguridad interiores: cerraduras, cerrojos, candados, etc. En el interior del edificio quedaron todas las pertenencias de sus moradores. Los autores de este delito dejaron varias notas identificándose como los “nuevos dueños” y dejando un número de teléfono. 

Monte Perdido: un edificio que “no existe”

Volvamos un poco hacia atrás. Monte Perdido es el cuarto edificio recuperado en la campaña vallekana de Obra Social de la PAH. Había sido reclamado anteriormente por Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria y Monte de Piedad. Solicitada la nota simple, resultó que la propiedad reclamada por el banco correspondía a la calle Puerto Alto nº 32, la cual no consta en el catastro, donde sí aparece el edificio situado en la calle Monte Perdido n.º 60bis. Una línea más en la crónica del despropósito inmobiliario. Pese a semejante lío administrativo proveniente de las malas prácticas habituales durante el boom de construcción, algunos residentes iniciaron los trámites para pedir su alquiler social con Caja España.  A día de hoy no han hallado respuesta. En febrero de 2016 se dictó una orden de desalojo que fue recurrida y el desahucio paralizado. De hecho, los denunciantes fueron conminados judicialmente a demostrar por escrito la propiedad de la finca. Como la situación catastral del edificio es un desastre, no pudieron hacerlo: la denuncia fue desestimada y la causa archivada. Hasta diciembre de 2016.

2016: llega el propietario fantasma

¿Podría ser más turbia la situación del edificio? Pues sí. El día 15 de diciembre volvimos a solicitar la nota simple. Todavía figura como propietaria Caja España de Inversiones, pero con un asiento reciente donde se notifica un proceso de venta a la empresa Aserant Global SLU. Todo parece indicar que el banco realizó la operación no solo pasando por encima del derecho de los residentes, sino que tampoco dejó claras las circunstancias jurídicas del edificio. Por su parte, parece que la empresa no ha dejado pasar un solo día para empezar a presionar.  Lo sorprendente es que el teléfono que nos dejaron no pertenece a ningún socio de Aserant Global. Queda por saber quién allanó las viviendas de Monte Perdido y con qué intereses, ya que no se trata ni del propietario de la finca Caja España ni del comprador, Aserant.

¿Qué dice la PAH?

Desde PAH Vallekas queremos señalar este nuevo peligro y convocar al movimiento de vivienda para apoyar a nuestras compañeras residentes en Monte Perdido. Denunciamos, también la manera en la que Caja España se niega a negociar y conceder los tres alquileres sociales. Tal y como lo vemos, dada la situación administrativa de los pisos, Caja España no puede ofrecerlos en el mercado antes de ofrecer solución a las familias que viven en ellos. Vivimos momentos en los que los bancos se deshacen de sus activos inviables poniéndolos en manos de empresas particulares, muchas veces financiando la compra ellos mismos. Estas empresas no son grandes fondos buitre, de hecho tienen un capital mínimo, pero su motivación sigue siendo especular: comprar barato y vender caro. Saltarse la vía judicial. Sobornar, amedrentar y agredir a los residentes, “subcontratando” ese trabajo sucio a sicarios. 

Desde PAH Vallekas denunciamos tanto a los bancos que estafan como a estas empresas que especulan y extorsionan a familias sin recursos. Nuestras compañeras de Monte Perdido reclaman una solución a su necesidad de vivienda digna por vías legales:

“Llevamos dos años en esta casa y estamos empadronadas aquí, sin acceso a los suministros básicos como el agua. No queremos ser ocupas ni seguir viviendo bajo amenazas, sino abrir el camino al ejercicio del derecho universal a vivir en paz.”
¡La lucha sigue porque Sí Se Puede!
¡Monte Perdido No Se Toca!

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