La PAH realoja a otra vecina de Vallecas desahuciada por Bankia

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallecas (Madrid) ha realojado a una vecina, madre sola con cuatro hijas menores, inmediatamente después de su desahucio la mañana del viernes por parte de Bankia. El desahucio de Vera, activa participante de la PAH Vallekas, era conocido tanto por los servicios sociales municipales, la junta de distrito y la Empresa Municipal de la Vivienda y suelo de Madrid, sin que ninguna de estas instancias del ayuntamiento haya ofrecido una alternativa a la familia. El realojo se ha producido en un piso vacío perteneciente a una entidad bancaria, dentro de la campaña Obra Social la PAH, que ha realojado de esta forma ya a 3.500 personas en todo el Estado español.

Se trata del octavo desahucio ejecutado por la entidad rescatada en el distrito de Puente de Vallecas desde el mes de abril. Un noveno desahucio contra una familia con dos menores fue evitado la mañana del jueves 18 por la PAH en el barrio vallecano de Palomeras. No obstante, la cifra es más alta dado que estos desahucios, precisa PAH Vallekas, son sólo los que han llegado a la plataforma, y la propia Junta municipal reconoce que la cifra de lanzamientos de los que ha tenido conocimiento es al menos el doble en el mismo periodo. Antes del mes de junio, PAH Vallekas tiene previstos de momento al menos otros dos desahucios de Bankia.

Hasta ahora, contando con el desahucio de Vera y sus hijos, 31 personas han perdido su vivienda en estos ocho desahucios ejecutados por Bankia desde abril. De ellas, destaca PAH Vallekas, 15 son menores de edad. En el último caso, el de Vera, el desahucio se ha ejecutado pese a que su hija de 13 años está esperando fecha para una operación del corazón. “Un primer intento se produjo en marzo estando ella sola en casa, mientras Vera trabajaba cuidando a una señora mayor”, ha informado Diego Sanz, portavoz de PAH Vallekas. “Si no acudimos en ese momento, la habría echado a la calle la comisión judicial y la policía municipal. Podría haber pasado cualquier cosa, tanto a la hija de Vera, como a la señora a la que ella cuida, como a la propia Vera. Creemos que no hay que esperar a que vuelva a suceder una tragedia para tomar medidas. La PAH desde luego no vamos a esperar y Vera y sus hijas cuentan con un techo desde hoy mismo”.

De los ocho hogares desahuciados desde abril, tan sólo uno ha recibido algún tipo de alternativa por parte del Ayuntamiento. Es el caso de Juan Antonio, vecino desahuciado el pasado 5 de mayo con 57 años de edad que recibirá durante los próximos tres meses una ayuda para la mitad del alquiler en un piso compartido privado. Cabe señalar que Juan Antonio es empleado de los planes de formación municipales Vallecas Labora, y que su contrato con este dispositivo finaliza este mismo mes de mayo. De los otros siete hogares, dos han sido realojados por PAH Vallekas, uno ha tenido que abandonar Madrid (con un menor escolarizado en Vallecas) y los otros cuatro han tenido que volver a compartir piso con familiares u otras familias en el mercado privado.  “Todo esto sucede en la región y la ciudad que se jacta de estar a la cabeza en la creación de empleo y en crecimiento económico, pero parece que en ciertos barrios nos tenemos que seguir apretando el cinturón tras nueve años de crisis”, se ha lamentado Sanz.

El desahucio se ha producido poco después de las 10.30 de la mañana pese a la nutrida oposición vecinal y de la Plataforma. A las 6 de la madrugada, un contingente de 15 furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) de la policía nacional ha cortado los accesos a la calle –la travesía de Palomeras, en el barrio vallecano de San Diego- y no ha dejado acceder a las personas que se dirigían al portal para tratar de negociar con la comisión judicial. De hecho, ésta no ha llegado a entablar contacto con el piquete antidesahucio en ningún momento, y el lanzamiento se ha producido tras la identificación policial y expulsión de las 20 personas que permanecían en el domicilio desde la noche anterior.

 

La PAH advierte de una oleada de desahucios ejecutados por Bankia en Vallecas

La entidad rescatada ha desahuciado en seis lanzamientos a al menos 21 personas en el distrito en un mes, 11 de ellas menores de edad, y tiene previstos al menos cuatro desahucios más para la segunda mitad del mes de Mayo. Tras un encierro organizado por la PAH Vallekas la mañana del miércoles 10, Maria del Pilar Moreno Montero, del departamento de mediación y buenas prácticas de la entidad, se comprometió por teléfono con las cuatro familias que van a ser desahuciadas en mayo a paralizar los desahucios mientras se negocia un alquiler social. No obstante a primera hora de la tarde del jueves, sigue adelante el desalojo sin alternativa de una pareja joven con dos niños menores en la calle Campiña, 6, en el barrio vallecano de Entrevías.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallekas denuncia así una oleada “sin precedentes” de desahucios por parte de Bankia en el distrito de Puente de Vallecas. Sólo entre abril y la primera semana de mayo, la entidad ha desalojado 6 hogares empobrecidos –pese a la oposición de la Plataforma– y prevé desahuciar cuatro familias más durante el mes de mayo. Los desahucios han afectado a todo tipo de situaciones: deudores hipotecarios, inquilinos estafados y hogares en situación irregular.

En total, 21 personas, 11 de ellas menores de edad, han sido ya desahuciadas por Bankia entre abril y la primera semana de mayo, y otras 15 –8 menores de edad– corren riesgo de perder su hogar sin ninguna alternativa, en las próximas semanas de Mayo. Dos de los desahucios, los de la calle Puerto Alto, fueron ejecutados el 21 de abril, sin legitimidad jurídica por parte de Bankia, entidad que por error citó en el procedimiento como deudores hipotecarios a las dos familias, siendo meramente inquilinas de los anteriores ocupantes del inmueble. Otro de ellos, aplazado para el 24 de mayo, se produce tras 45 días de arresto domiciliario impuesto a la pareja. Y uno más, el del 19, afecta a una madre sola con una menor pendiente de una operación de corazón. “Todas estas situaciones son cada vez más normales, y nos hablan de un sistema judicial que está claramente del lado de los más poderosos”, ha destacado Lotta Tenhunen, portavoz de PAH Vallekas. Todos los desahucios –menos uno– se han ejecutado sin que hasta el momento haya habido una alternativa ni por parte de la Agencia de Vivienda Social (AVS) de la Comunidad de Madrid, ni por parte de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS).

“En el caso en que se ha dado una alternativa, con el desahucio de Juan Antonio el pasado viernes, esta nos parece completamente insuficiente: ¿todo lo que puede encontrar el ayuntamiento de Madrid para realojar a un trabajador municipal como Juan Antonio es pagarle la mitad del alquiler durante tres meses un piso compartido? ¿Dónde han quedado la presión a la banca y a los grandes tenedores de vivienda para que cedan alquileres sociales?” En este sentido, PAH Vallekas considera no sólo “insuficiente” el parque público de vivienda disponible por parte de la EMVS, sino “injusta, desnortada y contraproducente” toda la política de mediación con las entidades bancarias, puesta en marcha a través de la Oficina de Intermediación Hipotecaria, el dispositivo antidesahucios de Carmena rechazado por todos los grupos stop desahucios de la ciudad de Madrid.

PAH Vallekas quiere destacar que los desahucios registrados por la plataforma en el distrito “recoge datos parciales: estos son casos que han ido llegando a la plataforma. Lo cual nos indica que el número real debe ser mucho mayor”, ha indicado Lorena Salazar Gonzalez, miembro de PAH Vallekas con lanzamiento de desahucio previsto para el próximo día 12. Todos los casos se han producido con conocimiento de los servicios sociales y de los dispositivos de mediación dispuestos por el ayuntamiento con Bankia, que se ha negado a dar alquiler social en todos los casos. “Insistiremos todas las veces que haga falta: después de haber entregado a Bankia 147.000 millones de euros en ayudas públicas, esta entidad con mayoría de accionariado público, tiene una obligación de dar alquiler social, aunque sólo fuera porque las casas con las que ha ido quedándose las ha obtenido con un sistema hipotecario que los tribunales de la Unión Europea han declarado ilegal”, señala Vera Llada Celorio, también miembro de la Plataforma.

PAH Vallekas insiste en la necesidad de un cambio normativo que evite los desahucios sin alternativa, y Llada Celorio recuerda que ese cambio normativo ya está siendo propuesto por la PAH y otras organizaciones integrantes de las campañas “La Ley de la PAH” e “Iniciativa Legislativa Popular (ILP) madrileña por el derecho a la vivienda”.

“Mientras no se lleve a cabo este cambio de ley fundamental, lo que nos queda es seguir defendiendo el derecho a la vivienda digna con la desobediencia civil y la acción directa para detener los desahucios igual que para recuperar viviendas vacías en manos de los grandes propietarios”, ha señalado Salazar Gonzalez. Es en este sentido que se produjo el día anterior un tentativo acercamiento entre la Plataforma y Bankia. Al encerrarse en una sucursal de la entidad en Entrevías, la directora de la zona se comprometió con paralizar los próximos lanzamientos y empezar las negociaciones para alquileres sociales. “Queremos confiar en que lo sucedido no sea un acontecimiento aislado sino pueda llevar a una mediación continuada”, destaca Salazar Gonzalez.

Además de los desahucios de Bankia, la PAH se enfrenta a un mes especialmente complicado en el distrito. En tres semanas, la Plataforma tiene previstos al menos otros tres lanzamientos provocados por las entidades Fidere, Sareb. “La cifra final sera más alta”, precisa Tenhunen: “todos los lunes llegan casos y desahucios nuevos a la asamblea de acogida, y sólo esta semana hemos tenido que parar otros dos desahucios de última hora que no teníamos previstos”.

Justicia para Dara y Miguel: la vivienda no es delito

En un año y medio, en torno a la historia de Dara y Miguel hay 4 desahucios.

Una pareja joven del barrio vallecano de Entrevías y su hijo de tres años ven peligrar su vivienda y su vida diaria por una absurda, cruel e innecesaria condena judicial. Realizar tareas básicas como llevar y traer al pequeño al cole, hacer la compra, sacar dinero del banco, ir al médico o buscar empleo supone para ellos infringir los 45 días de arresto domiciliario ordenados por un juzgado madrileño por no poder pagar una multa de 570 euros, la pena que les impuso la magistrada Inmaculada Martín Llanos por ocupar una vivienda de Bankia. Pero como tantos hogares del sureste madrileño y de todo el país, ni Dara ni Miguel son delincuentes y a falta de otra vía sólo han buscado un techo en el que vivir. Sus ingresos conjuntos de 587 euros y la falta de vivienda social no les han dejado otra alternativa.  En torno a esta historia hay -en sólo el último año y medio: en plena era Cifuentes y Carmena- cuatro desahucios y un contexto de abuso policial y judicial contra los más pobres, mientras los bancos siguen negándose a devolver a la sociedad lo que ésta le ha dado: hasta 147.000 millones de euros desde el inicio de la crisis sólo en el caso de Bankia.

Este último tramo de la historia comienza en agosto de 2016, cuando la familia que vivía en el piso de la avenida de Entrevías, 66 decide abandonar la vivienda para volver a su país de origen. Como tantas y tantas familias, los habitantes del piso donde ahora viven Dara, Miguel y su hijo, se resignaron a dejar su vivienda al banco y su vida en España, desmoralizados y destrozados anímicamente por el peso de una deuda impagable. Un desahucio silencioso, como la mayoría de los 61.000 registrados en 2016 en los juzgados. Ironías de la vida: si esta familia hubiera esperado unos meses la Audiencia Provincial habría paralizado la demanda de Bankia por basarse en una cláusula declarada ilegal por la Unión Europea.

Todos los vecinos de la escalera han firmado apoyando a la pareja.

En el momento de meterse en ese piso -vacío por una práctica bancaria no sólo cruel, sino ilegal- con su pareja Miguel y el hijo de ambos, Dara viene de haber sufrido un desahucio brutal en el vecino barrio de San Diego. No solo silencioso, sino directamente invisible para las estadísticas de los juzgados: la joven tuvo que abandonar la vivienda, perteneciente al Banco Sabadell, por las repetidas amenazas del presidente de la comunidad de vecinos, un hombre que dijo ser teniente de la Guardia Civil. Los  golpes en la puerta y las amenazas y gritos de los policías municipales llamados por el vecino hicieron el resto. Un desahucio sin orden judicial, en presencia del menor, y efectuado pese a la voluntad del banco de regularizar a la familia en la vivienda con un alquiler social. Unas semanas antes, la familia había abandonado amistosamente otra vivienda que habitaban como inquilinos por no poder hacer frente al alquiler. Pese a la buena voluntad de la casera, una vecina del barrio, decidieron no forzar más la buena relación con ella al saber que los impagos iban a repetirse. Otro desplazamiento forzoso, otra pérdida de vivienda, sin demanda judicial de por medio e indetectable para las estadísticas de los juzgados y las notas de prensa.

Volvemos a la casa de Bankia. Tras una primera identificación, el juicio llegó rápido. Dara y Miguel eran condenados en enero por delito leve. Al no poder ingresar en tres días los 570 euros de multa, la jueza Inmaculada Martín Llanos, del juzgado penal 28 de Madrid, dicta en febrero la orden de arresto domiciliario para la pareja:45 días sin poder salir de la vivienda, sujetos al control policial diario, a cuyo término el 5 de abril se les solicita que abandonen la vivienda. En ese momento se ponen en contacto con PAH Vallekas, desde donde hoy piden un alquiler social a Bankia. Mientras, las tareas esenciales como la compra o llevar al niño al cole las hace la madre de Dara.

  • Pedimos la suspensión del procedimiento de desahucio y que Bankia les conceda un alquiler social acorde con sus ingresos.
  • Denunciamos una vez más la insuficiencia del parque público de vivienda social en la Comunidad de Madrid. Tanto el dependiente del gobierno regional (Agencia de Vivienda Social) como del Ayuntamiento de Madrid (EMVS). Pese a haber perdido su vivienda en repetidas ocasiones, y de haber solicitado vivienda de especial necesidad tanto a la AVS como a la EMVS, Dara y Miguel no han obtenido respuesta.
  • Merecen mención especial la inanidad de los dispositivos municipales relacionados con la política de vivienda al responder a estas situaciones, mucho menos extraordinarias de lo que pudiera parecer. Tanto la vía de acceso corriente a la vivienda social -desde servicios sociales hasta la EMVS- como los dispositivos denominados mediáticamente antidesahucios como la Oficina de Intermediación Hipotecaria creada por la concejala Marta Higueras han demostrado ser vías muertas. También lo han sido las intervenciones basadas en mediaciones externas de entidades, caso de la ONG e inmobiliaria Provivienda (perteneciente a la Fundación Hogar del Empleado, FUHEM), conocedora de la situación de Dara desde su desahucio violento en el barrio de San Diego.
  • Insistimos en que las situaciones de exclusión y de emergencia habitacional no cesarán sin las medidas sugeridas por la PAH y otras organizaciones, tanto en la ley de la PAH como en la Iniciativa Legislativa Popular madrileña por el derecho a la vivienda: segunda oportunidad real para los hogares endeudados, ni un desahucio más sin alternativa, parque público de vivienda en alquiler, alquiler social en los pisos pertenecientes a los grandes tenedores de vivienda y suministros garantizados.
  • En la línea de lo expuesto en la campaña La Vivienda no Es Delito, de Obra Social Madrid, denunciamos la criminalización de la pobreza y, en el contexto de nuestra Comunidad autónoma, el uso de la vía penal para perseguir las prácticas de usurpación de vivienda por necesidad. Entendemos que esta vía agrava todavía más la situación de exclusión que un primer momento ha obligado a hogares como el de Dara y Miguel a buscar por su cuenta una solución en casas vacías de los bancos.
  • La PAH Vallekas seguirá defendiendo, junto con el resto de PAHs y colectivos por el derecho a la vivienda, la legitimidad y necesidad del apoyo mutuo, la lucha colectiva y la desobediencia civil como únicas vías efectivas a medio plazo para darle la vuelta al empobrecimiento de amplias capas de población, la exclusión social y los desahucios.

 

 

¡Justicia Para Dara y Miguel!

¡Justicia en el barrio!

¡La Vivienda No es Delito!

¡Sí se puede!

 

 

Carta abierta de PAH Vallekas al concejal Francisco Pérez

Una de las medidas anunciadas por la junta en la última reunión que mantuvimos con el concejal presidente de Puente de Vallecas, Francisco Pérez, y la directora de servicios sociales de Puente de Vallecas, Leonor Santos, es el inicio de un servicio de asesoría jurídica sobre vivienda. Queríamos poner por escrito varias inquietudes y reflexiones que tocan de cerca al carácter de este tipo de dispositivo que ofrecería un seguimiento individual de los casos y un banco de pisos temporales para casos de emergencia. 
Este anuncio nos preocupa por los siguientes motivos: 
Los dispositivos basados en la asesoría jurídica individual no avanzan en el sentido de solucionar el grave problema de vivienda y endeudamiento existente en la ciudad de Madrid y en concreto en los distritos de Puente y Villa de Vallecas, ni proporcionan herramientas de presión colectiva para cambiar esta situación. Tal y como hemos hecho público en varias ocasiones y como es conocimiento tanto de la alcaldesa, como de la concejala Marta Higueras, la EMVS y la Junta el nuevo dispositivo acompaña unas políticas de vivienda que apenas incrementarán el parque público disponible en Madrid con respecto al existente hace 4 años. 
En este mismo peodo de 4 años, se han sumado nuevas emergencias a la problemática de desahucios de vivienda habitual agudizada con la crisis: venta de vivienda pública a fondos buitre, financiarización del sector del alquiler (aumento de los alquileres, entrada de nuevos actores como aseguradoras, comercializadoras y Socimis, condiciones abusivas en los contratos), desplazamiento forzoso de partes de la población debido a la turistificación del centro, aumento de las personas en situación de calle, persistencia de bolsas de infravivienda y de segregación urbana, nuevas demandas de la sociedad para la admisión de personas refugiadas debido a la crisis migratoria. Dado que son esas otras grandes políticas (vivienda pública, penalización del uso antisocial de la vivienda por parte de grandes tenedores) las que pueden sacarnos de una situación de emergencia habitacional a una situación de normalidad en el acceso a la vivienda, nos preguntamos por el sentido de un nuevo dispositivo de atención individualizada. 
El servicio propuesto se suma a la ya existente Oficina de Intermediación Hipotecaria (OIH), así como a los acuerdos de esta y anteriores corporaciones con ONG como Cruz Roja, Provivienda o CEAR. Nos encontramos pues ante cuatro dispositivos de asesoría de vivienda muy similares: las asesorías aumentan, pero también las emergencias habitacionales. La experiencia acumulada de estos años, a la que se suma la creación de la OIH por parte del área de Equidad y servicios sociales, nos indica que estos dispositivos hacen una intervención de escaso impacto cuantitativo, que no genera ni consolida derechos más allá de la intervención puntual, y en lo cualitativo crean nuevos fenómenos de dependencia, oportunismo y desorientación por parte de los usuarios (dependencia, oportunismo y desorientación que tantas veces dificulta el propio trabajo de los servicios sociales). Sin organización y lucha colectiva, a falta de una mayor presión institucional, pensamos que la inmensa mayoría de los usuarios terminarán en el desánimo y el aislamiento sin ver solucionado su problema de vivienda. La OIH es un ejemplo excelente en este sentido: el escaso alcance de su intervención ha sido reconocido en privado por el propio equipo de Marta Higueras. No obstante, su existencia sí está suponiendo así lo percibimos diariamente una mayor desorientación para los usuarios justo en el mismo momento en que la Unión Europea declara la ilegalidad del ordenamiento hipotecario español. 
Para los casos de vivienda en precario recientemente incorporados a este dispositivo, el balance es todavía más grave y desde su existencia está sirviendo de pantalla, por parte de las entidades bancarias, para eludir la presión colectiva de la PAH y grupos de vivienda. Al mismo tiempo que, desde el propio área de Equidad, se elude desde hace un año y medio convocar una mesa de diálogo con las entidades bancarias y la PAH. Del mismo modo constatamos que los realojos temporales en pisos de emergencia están aliviando presión sobre los bancos para conceder alquileres sociales en las viviendas que han ido adquiriendo consecuencia de un sistema hipotecario abusivo e ilegal. Mientras, los bancos favorecen la entrada de nuevos actores como compradores de gangas, titulizadoras y fondos de inversión con los que ni siquiera el Ayuntamiento tiene vía alguna de interlocución (al no reconocer estos actores del sector financiero a la OIH, tal y como ha manifestado públicamente Marta Higueras). 
En conjunto, valoramos que un nuevo dispositivo como el descrito durante la reunión puede tener cierto impacto positivo a corto plazo para la imagen de la corporación municipal. Sin embargo –desde nuestro punto de vista y a medio plazo– sólo ayudará a desmovilizar y a quitar la presión sobre los bancos para que una parte sustancial de su actual parque de vivienda pase en usufructo a manos municipales. Insistimos en la pronta revaloración, a la luz de lo expuesto, del servicio de asesoría individual de la Junta Municipal.  

La PAH lleva las reclamaciones por las cláusulas suelo al sureste madrileño

Bajo el lema “Pónselo difícil a la banca”, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) iniciará en los distritos del sureste de Madrid una campaña para informar a los hogares hipotecados del distrito la oportunidad abierta tras la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que confirmó en diciembre la ilegalidad de las llamada cláusula suelo y la obligatoriedad de la devolución retroactiva de las cantidades cobradas de más por los bancos.

 

“La justicia europea ha declarado abusivas e ilegales muchas claúsulas que los bancos han hecho firmar a miles de familias, no solo la cláusula suelo”,  explica Diego Sanz, portavoz de PAH Vallekas. “Muchos hogares afectados no saben que tienen estas cláusulas y que las sentencias son de obligado cumplimiento para la justicia española”, destaca Sanz, quien advierte de la “persistencia del grave problema de sobreendeudamiento privado de los hogares que ha conducido a medio millón de desahucios en 10 años”.

 

Por un lado, la PAH pondrá a disposición de los hogares afectados de manera gratuita tanto sus asesorías colectivas como talleres específicos sobre procedimiento hipotecario y cláusulas abusivas. Para las zonas de Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Moratalaz y Vicálvaro, la PAH celebrará un primer tallerabierto el sábado 4 de febrero a las 18 horas en el centro social La Villana de Vallekas, c/ Montseny,35, (metro Nueva Numancia). Semanalmente, la sección vallecana de la plataforma también celebra asesorías colectivas gratuitas para los afectados los lunes a las 18h en la calle Marismas, 24 . Además, la PAH subió a su página webdiversos modelos de reclamación y un documento para averiguar si esta cláusula, cuya devolución podría suponer hasta 5.000 millones de euros para las cuentas de los bancos, se encuentra en nuestro contrato hipotecario.

 

Pero según la plataforma, el simple asesoramiento se queda cojo si las reclamaciones individuales no se acompañan de acciones conjuntas. “Por desgracia el real decreto aprobado por el Gobierno del PP agua el contenido demoledor de la sentencia europea y crea una vía extrajudicial que dejará fuera a miles de hogares”, señala el portavoz de PAH Vallekas. “Sin presión organizada a la banca, estamos en manos de despachos de abogados sin escrúpulos que sólo quieren lucrarse aprovechándose de nuestra necesidad”, denuncia. “La única manera de ponérnoslo fácil a nosotros mismos es ponérselo difícil a los bancos, y eso sólo se consigue juntándonos con otros que están en nuestra misma situación para presionar”, concluye.

 

Una opinión con la que coincide Tomás Durán, también miembro de la PAH a quien el juzgado número 2 de lo mercantil de Madrid ha anulado esta semana todas las cláusulas abusivas de su contrato con la financiera Credifimo: además de la cláusula suelo, otras seis. Este afectado, que ya dejó de pagar al banco en 2015 por imposibilidad de atender las cuotas, valora que lo importante de la sentencia es que le permitirá ” tener más margen de negociación con el banco para una posible quita de mi deuda y no perder así mi casa”.

Taller sobre claúsula suelo: cómo ponérselo difícil a los bancos

El próximo sábado 4 de febrero a las 18h impartiremos un taller gratuito y abierto. En él hablaremos de algo sobre lo que se está hablando mucho estos días: la ahora famosa cláusula suelo. A través de este taller encontraremos formas para oponerte legalmente a estas y otras cláusulas abusivas de la banca presentes en nuestras hipotecas. También resumiremos en qué consisten las medidas aprobadas por el Gobierno al respecto y cómo hacer para superarlas.

Será en el centro social La Villana de Vallekas, c/ Montseny, 35, Metro Puente de Vallecas o Nueva Numancia.  El taller durará aproximadamente una hora y media. 

Nuevos documentos útiles sobre la cláusula suelo

La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del pasado 21 de diciembre no ha dejado indiferente a nadie. La banca se ha visto acorralada, al Gobierno se le ha pillado “in fraganti” tapando las vergüenzas de la banca y el Tribunal Supremo ha sufrido una nueva perdida de legitimidad, como sucede cada vez que se pronuncia el Tribunal Europeo.

La sentencia viene a darnos la razón, una vez más, y confirma lo que venimos señalando desde hace muchos años, las ejecuciones hipotecarias son ilegales, las hipotecas están plagadas de cláusulas abusivas y eso supone que se hayan ejecutado cientos de miles de desahucios de forma ilegal. Ayer mismo, un magistrado del propio Tribunal Supremo sentenció que ” las ejecuciones hipotecarias que tengan como causa la aplicación de una cláusula suelo son nulas, y el desahuciado debería recuperar su casa”.

Ante esta realidad, desde la PAH hemos vuelto a elaborar un “Kit” que contiene respuestas a las dudas más frecuentes sobre este asunto, un manual de cómo detectar la cláusula suelo en nuestras hipotecas y un escrito de reclamación de devolución de todo nuestro dinero y los correspondientes intereses, para que podamos presentarlo ante las entidades financieras. Igualmente incluye un escrito de reclamación de devolución de los gastos de constitución de hipoteca, otra cláusula que también ha sido declarada abusiva recientemente.

Desde la PAH ponemos a disposición de todos los afectados por la hipoteca este Kit para que se distribuya en las asambleas de asesoramiento colectivo y animamos a su presentación de forma masiva. Somos conscientes de que no es sólo la cláusula suelo, son todas y cada una de las cláusulas que contienen las hipotecas las que convierten en ilegales los préstamos hipotecarios y ante esta realidad desde la PAH vamos a exigir, una vez más al Gobierno que dé respuesta a la realidad de cientos de miles de personas, una respuesta que pase por reconocer y legislar las medidas que contienen “Las 5 de la PAH”, hasta que eso no se produzca, no habrá respuesta definitiva a la estafa

En este sentido, estamos a la espera de las medidas que finalmente anuncie el Gobierno de Mariano Rajoy. Cinco años de precedentes al servicio de la banca, las propias declaraciones del ministro de Guindos o las primeras filtraciones del Real Decreto que previsiblemente se aprobará mañana en el Consejo de Ministros anuncian que no será una batalla fácil. Lo que está claro es que nosotras no nos vamos a rendir.

Los documentos en cuestión se encuentran en el apartado “documentos útiles” y son el ´documento número 45. Aquí los enlaces para descargarlos gratuitamente:

45. Kit cláusula suelo y reclamación de gastos

Bloque de Obra Social de la PAH asaltado por un presunto nuevo dueño (que igual no lo es)

Monte Perdido 60bis es uno de los bloques recuperados por PAH Vallekas en el marco de su campaña de Obra Social. El bloque consta de tres viviendas. En cada una habita desde hace dos años una familia sin recursos. Todas están negociando un alquiler social mediante la Obra Social PAH. El pasado 14 de diciembre, sin previo aviso ni mediación alguna, el edificio fue asaltado por personas que declararon ser los nuevos propietarios del edificio. Los asaltantes cambiaron la cerradura de acceso destrozando y sustrayendo todos los dispositivos de seguridad interiores: cerraduras, cerrojos, candados, etc. En el interior del edificio quedaron todas las pertenencias de sus moradores. Los autores de este delito dejaron varias notas identificándose como los “nuevos dueños” y dejando un número de teléfono. 

Monte Perdido: un edificio que “no existe”

Volvamos un poco hacia atrás. Monte Perdido es el cuarto edificio recuperado en la campaña vallekana de Obra Social de la PAH. Había sido reclamado anteriormente por Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria y Monte de Piedad. Solicitada la nota simple, resultó que la propiedad reclamada por el banco correspondía a la calle Puerto Alto nº 32, la cual no consta en el catastro, donde sí aparece el edificio situado en la calle Monte Perdido n.º 60bis. Una línea más en la crónica del despropósito inmobiliario. Pese a semejante lío administrativo proveniente de las malas prácticas habituales durante el boom de construcción, algunos residentes iniciaron los trámites para pedir su alquiler social con Caja España.  A día de hoy no han hallado respuesta. En febrero de 2016 se dictó una orden de desalojo que fue recurrida y el desahucio paralizado. De hecho, los denunciantes fueron conminados judicialmente a demostrar por escrito la propiedad de la finca. Como la situación catastral del edificio es un desastre, no pudieron hacerlo: la denuncia fue desestimada y la causa archivada. Hasta diciembre de 2016.

2016: llega el propietario fantasma

¿Podría ser más turbia la situación del edificio? Pues sí. El día 15 de diciembre volvimos a solicitar la nota simple. Todavía figura como propietaria Caja España de Inversiones, pero con un asiento reciente donde se notifica un proceso de venta a la empresa Aserant Global SLU. Todo parece indicar que el banco realizó la operación no solo pasando por encima del derecho de los residentes, sino que tampoco dejó claras las circunstancias jurídicas del edificio. Por su parte, parece que la empresa no ha dejado pasar un solo día para empezar a presionar.  Lo sorprendente es que el teléfono que nos dejaron no pertenece a ningún socio de Aserant Global. Queda por saber quién allanó las viviendas de Monte Perdido y con qué intereses, ya que no se trata ni del propietario de la finca Caja España ni del comprador, Aserant.

¿Qué dice la PAH?

Desde PAH Vallekas queremos señalar este nuevo peligro y convocar al movimiento de vivienda para apoyar a nuestras compañeras residentes en Monte Perdido. Denunciamos, también la manera en la que Caja España se niega a negociar y conceder los tres alquileres sociales. Tal y como lo vemos, dada la situación administrativa de los pisos, Caja España no puede ofrecerlos en el mercado antes de ofrecer solución a las familias que viven en ellos. Vivimos momentos en los que los bancos se deshacen de sus activos inviables poniéndolos en manos de empresas particulares, muchas veces financiando la compra ellos mismos. Estas empresas no son grandes fondos buitre, de hecho tienen un capital mínimo, pero su motivación sigue siendo especular: comprar barato y vender caro. Saltarse la vía judicial. Sobornar, amedrentar y agredir a los residentes, “subcontratando” ese trabajo sucio a sicarios. 

Desde PAH Vallekas denunciamos tanto a los bancos que estafan como a estas empresas que especulan y extorsionan a familias sin recursos. Nuestras compañeras de Monte Perdido reclaman una solución a su necesidad de vivienda digna por vías legales:

“Llevamos dos años en esta casa y estamos empadronadas aquí, sin acceso a los suministros básicos como el agua. No queremos ser ocupas ni seguir viviendo bajo amenazas, sino abrir el camino al ejercicio del derecho universal a vivir en paz.”
¡La lucha sigue porque Sí Se Puede!
¡Monte Perdido No Se Toca!

‘No estás sola’. Hablemos sobre la dimensión afectiva de PAH Vallekas

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Lo que ofrecemos como PAH Vallekas no es sólo una solución concreta a un problema individual de vivienda. Somos toda una comunidad de lucha, cuya apuesta es por espacios de expresión de nuestras experiencas de vida –tanto las dolorosas como las exitosas– y actividades colectivas que juntas suponen un cambio en la forma de ver el mundo que nos rodea y nuestro sitio en el. En este texto intentamos poner en valor una parte del trabajo que hacemos: la parte afectiva, que concierne a cómo nos sentimos juntas, de la que a veces nos olvidamos porque es invisible. También queremos pararnos a preguntar ¿por qué una gran parte de las personas que nos conoce no engancha con nosotros de manera inmediata? El texto forma parte del primer “Taller de dinamización y poderío PAH” que celebramos como parte de la formación interna en la Plataforma.

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Las prisas, la urgencia, la necesidad de organizar y ser efectivos, junto a la saturación, el cansancio y a veces también la fuerte exigencia de una aportación al trabajo colectivo que se hace en PAH Vallekas, favorecen que no siempre tengamos presente el momento que vive una persona cuando llega a la bienvenida. Pero deberíamos recordar que lo que para nosotros es un acto rutinario puede suponer para la persona recién llegada una ruptura radical en la forma de enfrentar su vida.

La gente que llega a la asamblea ha vivido y está viviendo situaciones muy duras. Muchas de las personas llevan mucho tiempo imaginándose en la calle, sin tener nada, ni para comer, ni para el autobús. Algunos han tenido en el pasado una situación aparentemente estable, con empleo e hipoteca, y tienen la sensación de haber pasado de tenerlo prácticamente todo a nada. Algunos han vivido con muy poco toda su vida, y eso puede llegar a endurecer a una persona de tal manera que es difícil fiarse de los otros. Nuestro intento colectivo es conseguir que todas, venimos de donde venimos, quepamos en PAH Vallekas mientras compartamos el deseo de luchar juntas.

Según qué tipo de problema de vivienda que sufre la persona, a la incertidumbre de no saber dónde vas a vivir en un mes o en una semana se le suman otras ansiedades: el miedo de quedar con una deuda de por vida, la vergüenza de haber fracasado a ojos de familia o amigos, la culpa de las madres y los padres de familia, o la soledad en la que hay que tomar las decisiones. Muchas personas llevan encima también otras cargas como estar en paro, tener una enfermedad crónica, sufrir de violencia de género, no tener papeles o que les falta luz o agua en casa.

Lo ponen en palabras nuestras compañeras:

  • “Yo me sentía prisionera, qué podía hacer, me sentía en una cárcel. Prisionera, en una cárcel. Ya he tenido dos escapadas [de la casa cuya hipoteca comparto con mi maltratador] y he tenido que volver por la presión del banco porque había que responder a la hipoteca.” 
  • “Tenía mucho estrés emocional por no tener para las cosas más básicas como la luz… es la incertidumbre, el no saber. Eso también afecta las emociones.”
  • “Mi familia no sabía nada, porque como llevo arrastrando lo de eres tonta desde la violencia de género, yo dije no les cuento nada. Cuando llegué estaba hecha polvo, yo no paraba de llorar, por un lado te sientes tan mal de que vas a dejar tus hijas en la calle, joder, parece que lo haces todo mal, la pareja, tus hijas, la casa… Otra vez es por mi culpa.” 
  • “Yo estaba sola, sola y enferma, y cuando entré por esa puerta fue como si, como si encontrara mil amigos de golpe. Cómo reacciona la gente cuando te ve, cómo te abraza, a mí lo que me llegó fueron los abrazos, cuánta gente se acercó a decirme Cristina, no estás sola, porque llevaba mucho tiempo sintiéndome sola.”

Estar solo significa gestionar una vida dura que es muy difícil de llevar. La mayoría de las personas de la Plataforma se han visto en un estado de vulnerabilidad permanente. Frente a esta situación la PAH no sólo ofrece alternativas materiales, produce además una nueva manera de mirar la vida propia, y un lugar diferente desde el que hablar con una voz colectiva y fuerte. La PAH nos empodera, y cuando nos empoderamos como grupo, la vulnerabilidad puede convertirse en el mejor arma: entendiendo que todos somos vulnerables (en diferentes grados) aprendemos que dependemos de unos y otros. Empoderamiento significa que sepamos que necesitar unos a los otros no tiene por qué ser nada triste.

A continuación repasamos algunos elementos que creemos necesarios para tener en cuenta en la bienvenida para abrir las puertas al cambio y al empoderamiento, ese vuelco que le das a la vida para hacerte sonreír otra vez.

Expresión de las dolencias

Cuando una persona nueva llega a la Plataforma lo hace atravesada por sentimientos de miedo, aislamiento y vergüenza. Nuestro primer deber es acoger la expresión de estas dolencias. A algunos les cuesta mucho expresarse –les da corte–, y es preciso que les animemos suavemente. Como explica un compañero: “La primera vez con los nervios, los llantos, es mucha gente y te cortas, pero vas aprendiendo”. A otros la –tal vez primera– oportunidad de expresar sus malas experiencias se convierte en un río que corre el peligro de llevarle a la persona hacia todo un mar de preocupaciones, y es nuestra responsabilidad ayudarle a avanzar pasito por pasito. Lo importante es que un nuevo miembro de la PAH pueda empezar a darse cuenta, la palabra propia mediante, que lo que él o ella ha vivido como íntimamente suyo, está vinculado con un problema estructural. Así empieza a enganchar la experiencia propia con la estafa gigantesca que se ha llevado a cabo en España. Luego, cuando la persona avanza en su proceso, la expresión de las dolencias va abriendo paso a la expresión de nuevas experiencias más placenteras. En palabras de un compañero: “Tal y como están las circunstancias, a modo de terapia, cuentas tu caso, y hablas y comentas porque impera esa necesidad, te quitas la vestimenta de la vergüenza y no te importa más”.

Escucha activa

Cuando una persona recién llegada habla en la asamblea, pongámosnos en su piel. Él o ella no sabe nada de las prisas que tenemos acumuladas encima de los hombros como grupo. Si le apuramos el ritmo por nuestros agobios, es probable que vaya a sentir que no es el momento adecuado para expresar su situación. Por eso es importante practicar la escucha activa. Para que quien habla sepa que le estemos escuchando, dejemos que se note. Animémosle, si se desanima. Para que sepa que ha llegado a buen puerto, demostremos empatía. Guardemos el respeto hacia la experiencia que haya tenido la persona. Eso se demuestra de muchas maneras, por ejemplo guardando silencio y dejando que se exprese tranquilamente. Es mejor no hablar encima aunque se nos salten las ganas de dar una respuesta rápida a un problema que nosotros ya conocemos hasta el fondo.

Respuesta, el espejo de Alicia

¿Conocéis la secuela al cuento sobre Alicia en el país de las maravillas? En ella, la niña Alicia encuentra un espejo mágico. Tan mágico es, que mientras permite que ella se vaya reflejando en su superficie, abre un nuevo mundo al que Alicia entra con ganas. La respuesta que damos a los nuevos compañeros es muy importante precisamente por hacer esa misma función. Cuando respondemos a los que vienen, es necesario poder transmitir un claro reconocimiento de lo que él o ella ha vivido, así validando la experiencia del recién llegado. Si ha pensado durante años que no es posible salir del problema, puede que le cueste creer que sea posible. El asesoramiento colectivo se basa en que los nuevos aprendan de la experiencia de los que ya han pasado por los mismos pasos. Por eso en el asesoramiento debemos ofrecernos como un espejo de Alicia: el recién llegado puede reflejarse en nuestra experiencia y, a través de ella, acceder al mundo del Sí Se Puede.

 Diálogo entre lo individual y lo colectivo

A partir del momento de entrada a PAH Vallekas empieza un proceso. Es un proceso para resolver un problema concreto, pero no solo. También se trata de un cambio en la relación que tenemos entre nuestra vida individual y la agenda de la PAH, la vida que hacemos en colectivo. Es normal que en ese proceso que nos insta a negociar nuestros tiempos y a veces renunciar cosas, haya momentos en lo que estemos cansados de la PAH. Cuando acompañamos a nuestros nuevos compañeros –y también cuando nos enfrentamos a nuestros propios altibajos nosotros que ya llevamos un tiempo luchando juntos–, podemos pensar que se trata de un movimiento marítimo. Las olas suben y bajan con la marea, y lo importante es acompañarnos entre todos en las diferentes fases de la marea de cada cual.

(También es cierto que algunos se desilusionan ya de entrada, y nunca vuelven. A veces eso se debe a nuestros fallos, y en esos momentos nos toca ser críticos con nosotros mismos. Pero también hay muchas ocasiones en las que se debe al sencillo hecho de que no somos ni portadores de varitas mágicas ni un servicio jurídico gratuito que algunos buscan. A veces nos toca aceptar que no podemos llegar a todo el mundo. Lo importante es saber hacer la autocrítica y ver los limites de nuestro alcance sin echarnos las culpas, avanzar juntos y con paciencia).

Familia de lucha

Para muchos que tienen muy poca familia en España, a paso del tiempo, la PAH se convierte en otra familia. Como dice una de las compañeras ecuatorianas: “Te sientes parte de ella, te sientes arropada.” Y eso somos, una gran familia con mil patas y cabezas. Hay tanto que hacer, que a veces nos abruma. Para que la comunidad en y por la que luchamos pudiera florecer, es clave que cada persona podamos aportar de manera que nos haga sentir a gusto y realizadas. Comunicándonos nuestros intereses y fortalezas igual que nuestras dudas, podemos encontrar la manera de participar que mejor le sienta a cada uno. Al final y a cabo, la clave para que alguien se quede es que le guste. Para aquello tenemos que reconocer cada aportación y visibilizar el trabajo de todos. ¡Que no se nos pasen las oportunidades para darnos las gracias!

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Estos pasos forman una parte de la andadura del empoderamiento. Hay otros muy importantes, por ejemplo los que tienen que ver con el acceso a la información verídica sobre las leyes y los derechos vigentes de los hipotecados, inquilinos y ocupantes. Hemos querido enfocarnos en esta dimensión afectiva para sacar a la luz algo que a veces tenemos un poco olvidado: cómo nos hablamos y cómo nos escuchamos nos afecta. El empoderamiento no es posible si nos tratamos de una manera que nos afecta negativamente.

Los y las compañeras cuentan cómo sienten el cambio:

  • “Esas palabras [que dicen que no estás sola], te llenan”.
  • “El centro social es tu otra casa. Mi hija me ha pegado la bronca por llegar a las cuatro y media de la mañana. Acaba la reunión y seguimos hablando de la PAH, de política, que no hablamos de otras cosas, pero te relajas, desconectas. Yo a mis hijas se lo tengo dicho, el miércoles es mi día. Yo antes no tenía con quién salir, y ahora un viernes si tengo ganas, me bajo directa a la Villana y sé que voy a a encontrar amigos.”
  • “Hemos visto como las personas que llegaban con una carga emocional muy fuerte ahora se sienten empoderadas, quiero decir que no se sienten solas. Es una sensación de cercanía, de disposición a trabajar juntos siempre cuando tienes el tiempo. Siento que hay una comunidad aquí. Todo eso me hace sentir bien, que cada persona dé lo que pueda para contribuir en lo colectivo… ya sea parando desahucios, en el grupo de comunicación, en el banco de alimentos. Todo eso hace la cercanía y el cariño que la gente se demuestra.”
  • “Ví la luz al final del túnel. Ya anímicamente te vas sintiendo mejor, es otra manera de ver las cosas. De una situación que todo es mi responsabilidad y que no tiene solución se pasa a una realidad de la que no soy culpable y que puedo transformar, aunque cueste y haya que luchar por ello.”
  • “Empecé a sonreír, empecé a tener amigos, amigas, empecé a bailar que me encanta y hacía años que no bailaba. Para mí la P.A.H. además de una ayuda son mis amigos, es la gente en quién confío, aquí he contado cosas que no he contado a mis hijas, ni a mi madre, mis hermanos, o mis amigos de toda la vida y las he contado aquí. A partir de venir más lo que hace esto es empoderarte, yo empecé a sacar fuerzas de donde no las tenía, yo siempre he sido muy luchadora pero llega un momento en la vida que dices ya no puedo más, te vienes abajo y esto fue como un trampolín, pum, otra vez para arriba, y gracias a todos vosotros hoy otra vez soy feliz, vuelvo a reír, vuelvo a salir.”
  • “Antes no había solución. Ahora estoy avanzando en mi vida, buscando mi camino, mi libertad.”

Una de las claves del éxito de la Plataforma es poder huír del modelo individualista de gestionar las vidas, según el cual se nos presiona a encargarnos de todo solos mientras nos enfrentamos a grandes vulnerabilidades sistemáticamente echadas a nuestros hombros. Frente a ese modelo, la PAH significa encontrar la potencia de lo colectivo:

  • “He aprendido todas las cosas que se pueden hacer cuando estás con gente, sin perder tus puertas hacia dentro, claro, pero eso solo no vale. Cuando entré dije, qué de posibilidades hay cuando estás con gente, a nivel de curro incluso, de planes, de expectativas, conversaciones, de crecer como persona, desarrollarte… Cómo la dimensión colectiva es algo que en esta sociedad está bastante machacada y reprimida aposta, porque nos hacen estar solos porque solos somos mucho más frágiles y cuando te juntas dices ¡cómo mola esto!”

A lo largo de nuestra experiencia en la Plataforma hemos descubierto que, al menos idealmente, la participación en los dispositivos que sostenemos –la asesoría colectiva, pero también las acciones, mesas informativas o talleres– hace que pasemos por un proceso de desaprendizaje. La lógica individual que es útil en nuestra sociedad porque nos hace competir entre nosotros –por trabajos, por las ayudas sociales, también por la vivienda– nos la vamos quitando de la cabeza poco a poco. Es preciso decir que en la Plataforma hemos aprendido que si nos enfrentamos al mundo de forma individual, la vulnerabilidad y la incertidumbre que caracterizan nuestros días se convierten en una fuerte percepción de riesgo y lo interiorizamos en el cuerpo como miedo continuo. Ese miedo va desapareciendo al paso de ya no sentirse solo sino arropado, abrigado, apoyado. No hay por qué demostrar logros y esconder fracasos individuales, porque ya no son causa ni de la alegría más potente ni la vergüenza más paralizadora. Asumimos la fragilidad y reconocemos que con otros somos más fuertes. Así la PAH puede suponer un cambio en el centro mismo de la lógica neoliberal que se ve revertida: la autoregulación da paso al apoyo mutuo, la competencia a la solidaridad.

Inauguramos asesoría colectiva

En PAH Vallekas tenemos muchas cosas entre manos, hemos crecido y por eso inauguramos un nuevo día de reuniones para hacer una asesoría colectiva y dar la bienvenida a todas las personas que vienen por primera vez.

Reunion bienvenidaLa asesoría colectiva es un espacio de aprendizaje y apoyo mutuo en el que entre todas buscamos la mejor forma de enfrentarnos a los problemas. Es un grupo abierto en el que cualquiera es bienvenido, sólo pedimos que uno esté dispuesto a cooperar y aprender con los demás.

¿Tienes problemas para pagar tu hipoteca o tu alquiler? ¿Vives en un piso que pertenece a un banco y quieres negociar un alquiler social? ¿Quieres luchar por el derecho de todas a una vivienda digna? Pásate por la asesoría colectiva de PAH VK.

Todos los lunes de 18 a 21h en el Centro Ramón Pérez de Ayala, en la C/Marismas 24.