El pasado 5 de abril, miles de vecinas y activistas salimos a las calles de Madrid bajo un mismo grito: “Acabemos con el negocio de la vivienda”. Salimos para decir alto y claro que tener un hogar digno no puede ser un privilegio, y que no vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras el Estado entrega las casas rescatadas con dinero público a fondos buitre y bancos.
Pero su respuesta fue la de siempre: violencia, represión y montaje judicial.
Ese día, cuando se desplegó una pancarta denunciando la venta de las viviendas de la SAREB, la policía cargó brutalmente contra quienes protestaban. Intentaron detener a varias personas, pero lo que encontraron fue solidaridad, apoyo mutuo y desobediencia colectiva. Porque cuando tocan a una, respondemos todas.
Pocos días después, el Estado dio otro paso más en su estrategia de miedo: cuatro compañeros fueron detenidos y acusados de “atentado” y “desobediencia”. Sabemos lo que buscan: castigar la solidaridad y criminalizar la organización popular. Nos golpean porque tienen miedo. Miedo a un movimiento que crece, que se coordina, que demuestra que que podemos conquistar una vivienda digna.
Este 16 de octubre declararon los agentes policiales implicados en un proceso que no es más que una farsa judicial. No se juzga a cuatro personas: se juzga a todo un movimiento que se niega a rendirse. Y aquí estamos, más firmes que nunca, porque si defender la vida y la vivienda es delito, somos culpables —criminal es el Estado, los rentistas y la cuerpos represivos que nos dejan a familias enteras sin techo.
Ante su represión, nos organizamos. El conjunto de PAHs, sindicatos y colectivos de vivienda hemos levantado un frente antirrepresivo común para sostener una campaña y la defensa de nuestras compañeras encausadas.
Sus golpes no nos dividen ni nos asustan: nos unen, nos fortalecen y nos empujan a seguir en pie.
No pedimos permiso. Seguimos organizadas en los barrios, en las asambleas y en las calles, luchando contra un sistema que convierte nuestras casas en mercancía y nuestra pobreza en negocio. Exigimos la absolución inmediata de las causas abiertas y el fin de la criminalización de los movimientos sociales.
Si tocan a una, nos tocan a todas. Y si nos tocan, respondemos.
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