Ayer vivimos una jornada de lucha y resistencia frente al desahucio de nuestro compañero Mariano, expulsado del que fue su hogar durante 50 años sin ninguna alternativa. Desde la PAH de Vallekas denunciamos la actuación de los bomberos, quienes, a pesar de mostrar inicialmente reticencias, finalmente colaboraron activamente con los antidisturbios para reprimir la protesta y ejecutar el desahucio.
La acción de protesta que realizamos, colgándonos de la fachada y el patio interior del edificio, fue un acto legítimo de desobediencia para visibilizar la injusticia de dejar a una persona en la calle. La intervención de los bomberos no respondió a ninguna emergencia, sino que sirvió para facilitar la represión policial y garantizar que el desahucio se llevara a cabo. Ayer no salvaron a nadie; solo aseguraron que los Elzaburu, una familia de aristócratas, sigan engordando sus bolsillos a costa de nuestras vidas.Su actuación no nos protegia; por el contrario, facilitó el desalojo de Mariano, traicionando la esencia de su profesión: salvar vidas y proteger hogares. La única amenaza real para nuestra seguridad fue la brutalidad policial que dejó a dos personas en la calle sin ninguna alternativa. Perder el hogar es perder la salud y la estabilidad.
Históricamente, los barrios siempre han acogido a los bomberos con aplausos, reconociéndolos como aliados en la protección de nuestras vidas y hogares. Sin embargo, ayer su actuación los alineó con los especuladores, de la misma manera que la policía, a quienes recibimos con odio y desprecio por ser los ejecutores de sus amos.
Somos conscientes de que muchos bomberos actúan bajo la presión de sus superiores, pero ningún reglamento puede estar por encima de la conciencia y del deber moral. Su intervención en el desahucio no fue neutral; al colaborar en él, han tomado partido por quienes nos arrebatan nuestros hogares y derechos. Si continúan en este camino, perderán la confianza y el respeto que el pueblo les ha otorgado históricamente. Aún están a tiempo de rectificar.
Tendemos nuestra mano a los bomberos para que reflexionen, objeten y se nieguen a participar en estos ataques a nuestras vidas. Si deciden proteger a las personas en lugar de desahuciarlas, el pueblo estará de su lado. Es momento de elegir: estar del lado de quienes luchamos por el derecho a la vivienda o del lado de quienes solo buscan beneficios a costa de nuestro sufrimiento.
Sabemos que a veces es difícil dar un paso al frente, pero más duro es vivir con la conciencia de haber sido cómplice de lo que vivimos ayer.
¡Bombero, no desahucies, objeta conciencia!
¡No seas cómplice de los desahucios y la represión!
¡La vivienda no es un negocio!



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